






Soy una fan empedernida del estampado Liberty, y no precisamente porqué sea una de las tendencias clave de la próxima temporada. Siempre lo he sido, y siempre lo seré, al margen de modas.
John Millais-Ophelia 1850
Waterhouse - My sweet rose
Waterhouse - The lady of Shalott
Me quedé tan impresionada por estos cuadros cuando los vi en la Tate Modern,y tuvieron tanta influencia sobre mi, que hacen de esa época una de mis preferidas de la historia de la moda (pero eso da para otro post).
Para alegría de muchos, Jean Bousque fundó Cacharel a finales de los sesenta, inspirándose en la clásica elegancia de los juegos de croquet, el venerado jardín inglés y redescubriendo el estampado Liberty. Desafortunadamente, durante los últimos años la casa Cacharel a entrado en un periodo de decadencia, que espero que se acabe con el nuevo fichaje de los diseñadores Eley Kishimoto.

Abrigo negro de lana. Considera esto como una inversión, y no como un gasto. Con un poco de cuidado puede llegar a durar muchos años.
Jeans. El abanico de posibilidades es infinito. Pruébate mil si hace falta hasta que encuentres uno que realmente te guste.
Trench. Burberry es la opción obvia, pero hay muchas más. Una alternativa más asequible es A.P.C.
Camiseta blanca de algodón. De manga corta, larga,tres cuartos, sin mangas...Mis favoritas son de: The Row, Mark & Estel y Etoile Isabel Marant.
Traje pantalón negro. De lana -a ser posible-, chaqueta de un solo botón y pantalón recto. Helmut Lang y Vanessa Bruno son mis propuestas.
Cardigans de cashmere. Son cómodos y muy cálidos. Los de Loro Piana son famosos por su calidad (que se corresponde con su precio). Los de Massimo Dutti aguantan bien y no son caros.
LWD. El hermano bueno del LBD vestirá vuestros días y vuestras noches.
Falda negra. Una falda lápiz a la rodilla es imprescindible.
Y por último, me permito la licencia de añadir una camiseta de rayas marineras.No es en principio una pieza básica, pero resiste como nada el paso del tiempo.
Esta fotografía supuso no una, sino dos muertes: la de la niña sudanesa fotografíada y la del fotógrafo Kevin Carter, que se suicidó asediado por la culpa. En estos días de excesos seguidos de remordimientos, la simple visión de esta imagen me hace recapacitar.